"El alto rendimiento me enseñó la regla que aplico a cada proceso: quien reacciona tarde, pierde. Quien se anticipa con método, gana."
El antecedente · Alto rendimiento
Antes de la IA, mi profesión fue el alto rendimiento deportivo: más de quince años como entrenador de tenis. Visto desde fuera parece otro mundo; visto desde dentro, es un laboratorio de metodología pura: observar cómo trabaja una persona, detectar el patrón que repite sin darse cuenta, diseñar la corrección y entrenarla hasta que el resultado es estable.
De esa etapa vienen las tres cosas que hoy definen mi forma de trabajar: lectura de patrones, disciplina de proceso y obsesión por el resultado medible. En el deporte no vale "creo que mejoramos": o el rendimiento sube, o el método está mal.
La transición
Cuando la IA generativa se convirtió en herramienta de trabajo real, reconocí la escena: equipos reaccionando tarde a problemas que se podían anticipar. Tareas repetitivas comiéndose las horas, consultas sin responder, tecnología infrautilizada.
La solución era metodológicamente idéntica a lo que llevaba quince años haciendo: leer el patrón, diseñar la respuesta y sistematizar la repetición. Eso es, exactamente, una automatización bien construida.
Hoy · Los sistemas
Cofundé NorteIA con Luis Salgado, mi socio técnico, para llevar esto a las pymes gallegas: yo analizo el negocio y diseño la estrategia; el equipo construye y despliega. Automatización de procesos, formación de equipos sin perfil técnico y preparación para el EU AI Act.
Trabajo con despachos legales, inmobiliarias, comercios locales y proyectos culturales. Sectores distintos, mismo patrón: procesos repetitivos que un sistema hace mejor, y personas que por fin pueden dedicarse a lo que un sistema no sabe hacer.
Sigo vinculado al deporte cada tarde. Es el recordatorio diario de que ningún método funciona sin repetición, medición y ajuste.
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